· El Universo de la Mente  · 2 min read

El problema no es que no puedas, es que te haces el loco profesionalmente

Un texto directo y cantinflesco sobre el autoengaño, el miedo al cambio y la responsabilidad personal. No es motivación barata. Es una verdad incómoda que despierta.

Un texto directo y cantinflesco sobre el autoengaño, el miedo al cambio y la responsabilidad personal. No es motivación barata. Es una verdad incómoda que despierta.

Mire usted, compadre lector, porque aquí vamos a aclarar una cosa que parece confusa, pero no lo es, aunque lo parezca, y si no lo parece es porque ya se acostumbró.

El problema no es que la vida sea difícil.
El problema es que usted ya le agarró cariño a explicarse por qué no hace nada.

Porque una cosa es no poder, y otra muy distinta es no querer poder, que viene siendo más o menos lo mismo, pero con excusas bien planchadas.

Usted dice:
“No es el momento”.

Y el momento dice:
“Este man no va a venir nunca”.

El autoengaño: ese amigo que nunca te contradice

Porque claro, compadre, uno se despierta con ganas de cambiar… pero se le pasan con el café. Y luego dice: “Bueno, mañana con más calma”.

Y así, de mañana en mañana, se le fue la vida con calma, pero sin dirección.

Lo curioso es que usted sabe exactamente qué tiene que hacer, pero como hacerlo incomoda, mejor piensa en ello…

Pensar sin actuar es paja mental con diploma.

El famoso “estoy trabajando en mí”

Ah, esa frase… Esa frase ha detenido más destinos que el miedo.

“Estoy trabajando en mí”.
¿En qué horario?
¿Con qué resultados?

Porque trabajar en uno mismo no se nota en lo que se piensa, se nota en lo que se deja de evitar.

Cambiar no se siente bonito. Cambiar se siente torpe, incómodo y hasta medio ridículo.

La verdad que no vende, pero libera

Nadie va a venir a salvarte. Ni el libro, ni el video, ni este artículo tan simpático.

Esto no es motivación. Esto es un aviso.

La gente que cambia empieza sin ganas, sin claridad y sin aplausos.

Y entonces, ¿qué hacemos?

No se trata de hacer todo. Se trata de dejar de hacerte el cuento.

Una acción pequeña hoy vale más que mil reflexiones profundas mañana.

No se trata de ser valiente. Se trata de estar cansado de huir.

Epílogo innecesario pero honesto

Si este texto le incomodó un poquito, va bien. Si le dio risa y luego silencio, mejor.

Aquí no prometemos cambios. Aquí solo quitamos disfraces.

Y ya sin disfraz, compadre… la decisión vuelve a ser suya.

    Share:
    Back to Blog

    Related Posts

    View All Posts »
    El Último Brindis de un Aventurero

    El Último Brindis de un Aventurero

    De la plaza de mercado a los estadios más grandes: Yeison Jiménez demostró que el éxito no es suerte, es hambre convertida en disciplina brutal. Su historia es el manual definitivo para quien viene desde abajo.