· El Universo de la Mente · 2 min read
No es falta de disciplina, es miedo bien organizado
La mayoría no fracasa por pereza, sino por miedo estructurado en excusas elegantes. Este texto no motiva: desmonta el autoengaño que te mantiene ocupado, cansado y exactamente en el mismo lugar.
Mire compa, porque aquí hay que decir una cosa con cuidado, pero sin anestesia:
la mayoría de la gente no es indisciplinada.
Es disciplinada… pero para huir.
Usted no falla porque no pueda levantarse temprano, ni porque no tenga fuerza de voluntad, ni porque Mercurio esté retrógrado.
Falla porque tiene el miedo perfectamente organizado.
El mito de la disciplina perdida
Eso de “me falta disciplina” suena humilde, pero es tramposo.
Porque mientras usted dice eso, sigue haciendo exactamente lo mismo todos los días.
Y eso, compa, también es disciplina.
Disciplina para postergar.
Disciplina para distraerse.
Disciplina para mantenerse ocupado sin avanzar.
El miedo que se disfraza de lógica
El miedo moderno no grita.
No tiembla.
No se nota.
El miedo moderno razona.
Dice cosas como:
- “Todavía no estoy listo”
- “Estoy investigando”
- “Primero organizo bien”
- “Cuando tenga más claridad”
Y mientras tanto, los años pasan, la incomodidad se vuelve normal y usted le llama “realidad”.
Estar ocupado no es avanzar
Hay gente agotada que no ha hecho nada importante en años.
Mucho movimiento, cero dirección.
Reuniones, notas, cursos, podcasts, listas…
todo menos decisiones reales.
Porque decidir implica perder algo.
Y ahí es donde el miedo saca credencial.
La verdad incómoda
Cambiar no da paz inmediata.
Cambiar desordena.
Por eso su mente prefiere el cansancio conocido antes que la incertidumbre honesta.
No es que no puedas.
Es que sabes exactamente qué tendrías que dejar atrás.
Epílogo sin consuelo
Este texto no es para animarte.
Es para que dejes de confundirte.
Si te reconociste aquí, bien.
Si te incomodó, mejor.
La disciplina no se encuentra.
Se elige, cuando el miedo deja de mandar.
